miércoles, 18 de abril de 2012
Merge
miércoles, 21 de marzo de 2012
Tarkovski

Me cae mal la gente.
Condenado a morir en la butaca eléctrica
la puedes ver en el celuloide de tus sueños
como una larga tesis acerca del amor
y las minucias sentimentales que le sobrevuelan
como mosquitos en verano.
es una película europea
con colores pálidos
y estupenda fotografía,
pesada y profunda como los ladrillazos de tarkovski.
embriagado
por una mezcla de placer y angustia,
esperas que en cualquier momento
aparezca la palabra fin
y se baje el telón de este dulce sacrificio.
martes, 20 de marzo de 2012
De 91 Revere Street (Life Studies) - Robert Lowell
jueves, 1 de diciembre de 2011
Nicanor Parra & Shakespeare: Un chaleco salvavidas con amplia autonomía de flotación* (columnas inéditas II, agosto 2004)
Nicanor Parra es un chaleco salvavidas. Digo Nicanor Parra y no “la obra de Nicanor Parra”, pues la vida, las opiniones, sus esporádicas apariciones públicas, así como su reclusión en Las Cruces son también materia prima que erige la “obra poética” de Parra. Un salvavidas, pues en él se encarna la poesía como una reflexión estéticamente significante acerca de los laberintos de la vida moderna. Su obra gruesa es un flotador que nos es arrojado por un experimentado compañero de naufragio, un flotador que no cae hacia nosotros desde el Olimpo (tan desprestigiado por estos días, que nadie lo quiere habitar), sino que nos es obsequiado por un viejo lobo de mar que, entrado en años y santificado por los dones del sentido común, lleva docenas de lustros soportando las tempestades del mundo moderno a la intemperie. No vamos a venir a descubrir, cuando lleva sus buenas décadas paseándose por el mundo poético universal con los laureles bien guardados en su bolsillo, los indiscutibles méritos de la obra de Parra hoy, a sus 90 años. Pero sí se puede decir que su obra está más viva que la del otro cumpleañeros este 2004, Pablo Neruda, por una sencilla razón: Nicanor es hoy (y lo seguirá siendo cuando ya no esté), un sujeto de carne y hueso; en cambio, Neruda es hoy un mito viviente, una marca registrada, una postal, un afiche cultural con olor a pescado (o a caldillo de pescado recalentado) del cual se cuelgan hordas de parásitos y maquilladores de muertos. Parra, por el contrario, es tan de carne y hueso como su padre poético, William Shakespeare. Si Shakespeare es Dios, Parra vendría a ser su profeta.
Familiarizado con la obra del bardo de Stratford-upon-Avon desde su estadía en Inglaterra, Parra ha sabido escribir y crear mundos bajo la sombra omnipotente del autor de “Hamlet”. Una de las imágenes más poderosas de la literatura es la de Eneas cargando a su padre Anquises sobre sus hombros. Y es que éste es uno de los karmas de la literatura de todas las épocas: estamos condenados a cargar a nuestros padres (antecesores o precursores) sobre nuestras espaldas. Y Parra lo sabe. Ya entrando a los ochenta años se impuso una tarea titánica, traducir “King Lear” al castellano, encargo del Teatro de la Universidad Católica de Chile. Siguiendo tal vez el consejo de, me parece, Quinto Horacio Flaco, de que hay que esperar cerca de una década para publicar y pulir un texto, el autor de “Poemas & Antipoemas” esperó hasta cumplir los 90 para entregarnos finalmente la versión impresa. Parra llega a estas instancias quizás más lúcido que nunca, cumpliendo la difícil premisa del Bufón de Lear: “Nadie debe llegar a la vejez / antes de conocer la prudencia”. Nicanor está tan saludable literariamente que es capaz de subir a Shakespeare sobre sus espaldas, transformándose en el lazarillo que lo guía en su retorno, en gloria y majestad, al lenguaje de la tribu, su verdadero hogar, tal como Edgar, que guía a su noble y cegado padre Gloucester, una vez que éste ha caído en desgracia. La adversidad que aqueja a Shakespeare por estos “tiempos sombríos”, es la vanidad de las palabras, uno de los tantos vicios del mundo moderno, encarnada por la ignorancia y el analfabetismo imperante, tanto en las masas como en las clases dominantes.
La publicación del “Lear Rey & Mendigo” de Parra (Ediciones de la Universidad Diego Portales) es un acontecimiento poético de envergadura, una verdadera herencia para las futuras generaciones, en tanto le da una mayor autonomía de flotación al chaleco salvavidas parriano. Este Lear nos ayuda a nadar, o al menos a no ahogarnos en esta noche “pérfida” en la que es “imposible nadar” (Fool dixit: ‘tis a naughty night to swim in). Porque en Lear, como en todas las grandes obras de Shakespeare, está contenido todo el variopinto abanico de emociones, grandezas y bajezas de la humanidad. No tengo empacho alguno en señalar que se puede aprender más de la naturaleza humana en Shakespeare, o el Quijote, su contraparte castellana, que en la Biblia (algo que ya ha dicho Harold Bloom y que suscribe Parra). La complejidad de Shakespeare, esa que se puede rastrear buceando en el lenguaje del bardo y que es subyacente a una universalidad que nadie puede poner en duda, no es otra que la complejidad del ser humano. Si no queremos transformarnos en locos o bufones, en estos “tiempos calamitosos” en que “el loco guía al ciego” (palabras de Gloucester), debiéramos adoptar este Lear de Parra como lectura obligatoria, pero no sólo en los colegios y universidades, sino en el Congreso, los gremios de empresarios y trabajadores, para los conserjes en sus garitas, los pacientes en las salas de espera, en todos lados. Se debería recitar en las plazas públicas, reproducir en los altoparlantes de los supermercados y transmitirse en cadena nacional de televisión. No cabe duda de que el mundo sería mejor si este sueño se hiciera realidad. Porque la obra de Parra –como la de Shakespeare– no es sólo para iniciados: su destino no debe ser al apolillarse en las carpetas y estanterías de los académicos, debe salir a la calle porque es una poesía que atrapa al vuelo aquellos hedores y perfumes que andan dando vuelta por la atmósfera del día a día.
Además, “Lear Rey & Mendigo” es una obra firmada por el bardo de San Fabián de Alico porque no es una traducción en el sentido tradicional: es una transcripción de la tragedia de Shakespeare, que va en la veta del “Homage to Sextus Propertius” de Pound, o del mismo “Rey Lear” de Shakespeare, que tiene sus fuentes en obras de Raphael Holinshed, Edmund Spenser y Philip Sydney, y en “The True Chronicle History of King Leir”, de autor anónimo. O como los “Cantos”, del mismo Pound, que son un monumental collage compuesto por prodigiosas relecturas y transcripciones de “La Divina Comedia”, “La Odisea”, los poetas provenzales y Confucio, entre otras. Entregar esta obra, a estas alturas de la vida, parece ser una confirmación de que Parra siguió el consejo que entregó Eliot en sus “Cuatro Cuartetos”: “Los viejos debieran ser exploradores”. Aquí está Parra vivito y coleando, explorando y buceando en los laberintos de esta “herramienta desvencijada” que es el lenguaje, pero que es aceitada por los verdaderos poetas que nos van quedando. Y Parra es uno de ellos.
Ojalá pudiésemos estar presentes cuando Nicanor cumpla 90 años más, porque seguirá tan vivo como ahora. Nicanor Parra, poeta y artesano, rey y bufón en la corte de aquellos que conocen los naipes y saben cómo barajarlos, es un camarada dotado de “infinite jest, of most excellent fancy”. La vejez de Parra no es como la de Lear, “un peso muerto”, es la senectud del sabio, del anacoreta ateniense, que viene a aguarle la fiesta a los espartanos, que van ganando la batalla por paliza, pero que nunca ganarán la guerra.
*esta columna supuestamente iba a ser publicada en The Clinic, especial Nicanor Parra, pero no salió publicada, tal vez para darle espacio a las relevantes opiniones sobre Parra de Andrés Baile, Ricarte Soto o Mauricio Israel… ante tales nombres, no cabe más que agachar el moño.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
John Donne
Tal como los hombres virtuosos tienen plácida muerte,
y le susurran a sus almas que se alejen,
mientras algunos de sus tristes amigos dicen
"Oh, es su último suspiro", y otros dicen "No";
Así derritámonos, sin ruido alguno
ni torrentes de lágrimas, ni tempestades de suspiros,
sería una profanación de nuestra alegría
proclamar el laicismo de nuestro amor.
El temblor de la tierra trae temor y daño,
los hombres saben lo que pasó y su significado,
mas la trepidación de las esferas,
aunque mucho mayor, es inocente.
El torpe amar de amantes sublunares
(cuya alma es sólo sensación) no puede admitir
la ausencia, porque ésta quita
los elementos que lo fundamentan.
Pero nuestro amor, tanto más refinado
que ni aún nosotros sabemos definir,
mutuamente a salvo en nuestras mentes,
no extraña los ojos, los labios o el tacto.
Nuestras almas, entonces, que son una,
aunque habré de partir, sobreviven no sólo
una ruptura, sino se expanden,
como el oro golpeado se transforma en aérea delgadez.
Si es que son dos, son dos tan firmes
como las gemelas piernas del compás;
tu alma es la fija, y no se mueve
salvo cuando la otra lo hace.
Y aunque se quede fija en el centro
cuando la otra vaga lejos,
ésta se inclina para escucharla atentamente
y se yergue cuando la otra retorna.
Así serás tú para mí, que debo
como el segundo pie, correr oblicuo;
tu firmeza hace mi círculo perfecto
y me hace terminar donde empecé.
martes, 8 de junio de 2010
CHILE, ANTONIO CISNEROS Y LOS PIXIES (Buenas noticias)
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Excelentes noticias para los "borrachos alegres y letrados":
1) La primera, uno de mis poetas de cabecera, Antonio Cisneros, recibirá el Premio Pablo Neruda 2010, elevando un poco la vara del premio. A ver si por fin tenemos acceso a TODA su obra en Chile.
2) La otra buena es que Frank Black (o Black Francis) -- un tipo que tiene mucho en común con Cisneros, más de lo que sospechan -- viene con sus entrañables duendes a Santiago, en la visita más importante del último tiempo (junto a Dylan, Sonic Youth y R.E.M.). Dicen que es en Octubre, ojalá sea realidad y no un bluff. Y ojalá venga con la formación completa y no se nos muera o pierda alguien de aquí a 5 meses.
De Cisneros en Chile he comprado y recomiendo con entusiasmo Por la noche los gatos (FCE, cerca de 8 lucas) y Las inmensas preguntas celestes (Visor, cerca de 5 lucas), en Baires compré la edición de la foto (Postales para Lima, muy recomendable), que me costó como 3 lucas (de la época, convertidas a peso argentino). La dedicatoria me la hizo en la Feria del libro del 2008, cuando hizo una lectura ante una sala a medio llenar con no más de 40 personas. Poco para un poeta de la magnitud de Cisneros. Tal vez esté de más, pero debo decir que ese día no hubo ningún crítico ni poeta presente (al menos de los conocidos). Hay una edición de Lom con una selección de AC por ahí dando vueltas, pero no la compré pues no aporta nada nuevo a lo que ya tengo. En cuanto a los Pixies (o los "Pirsen" como los traté siempre con cariño adolescente) recomiendo la discografía completa (a todo volumen) y el documental Loud Quiet Loud.
It's educational!
martes, 20 de abril de 2010
Inconclusa película de invierno (2ª parte de Ex Machina, inspirado en poemas de Machina, abril de 2008)
Inconclusa película de invierno (2ª Parte de Diaporama "Ex Machina" por Felipe y Sergio Coddou, abril de 2008) from Sergio Coddou Mc Manus on Vimeo.
Ahora pueden ver diaporama completo.
Ojalá les guste.
lunes, 19 de abril de 2010
Epifanía Ahogada en el Estanque (Parte 1 de Diaporama Ex Machina por Felipe y Sergio Coddou, ABRIL 2008)
Epifanía Ahogada en el Estanque (Parte 1 de Diaporama Ex Machina por Felipe y Sergio Coddou) from Sergio Coddou Mc Manus on Vimeo.
Parte 1 de Diaporama inspirado en poemas de Machina, Ediciones Tácitas, 2007. Fue exhibido sólo el día de lanzamiento del libro, en Bar Onaciu.
viernes, 19 de marzo de 2010
Ex Machina (3a parte de diaporama inspirado en Machina)
Peso de Máquinas (Parte 3 de Ex Machina, por Felipe y Sergio Coddou) from Sergio Coddou Mc Manus on Vimeo.
Tercera parte del diaporama "Ex Machina", inspirado en poemas del libro Machina (Ediciones Tácitas) de Sergio Coddou.
Fotos de Felipe Coddou (algunas adicionales por León y Aurora Coddou, Rosario Navarro, Sergio Coddou C. y Sergio Coddou M.)
Pinturas de Javier De Cea
Música: Tony Conrad & Faust / Suicide / Low / Godspeed You! Black Emperor
Se recomienda ver en pantalla completa y con volumen fuerte.
lunes, 18 de enero de 2010
jueves, 30 de julio de 2009
El mejor disco

Nada que ver con Machina. Sólo para contarles que vengo llegando de una excelente tocata donde Juan Mateo O'Brien interpretó junto a Matorral, algunas canciones del que para mí es por lejos el mejor disco publicado en Chile. Fictions de Los Vidrios Quebrados. Es de verdad emocionante ver a un tipo como JOB, de la edad de mi viejo, rockeando en el escenario y todavía con algo de voz, la suficiente para que se me paren los pelos. Un set donde tocó covers de los Rolling Stones, As Tears go By y 19th Nervous Breakdown, Bob Dylan, Tambourine Man (versión de los Byrds) y la sublime A well respected man de los Kinks, y Oscar Wilde, Qué importa el tiempo, En tu mirada, La primavera de Miss L. O'b, Fictions, Introducción a la vida narrada por tío Juan, Como Jesucristo usó el suyo y la honkytonesca Words, Words... El sobrino del fallecido baterista Garcés, se mandó unos solos buenísimos. Cadenasso (qué bonita su Telecaster mexicana), Planet y Espinoza, como un reloj. El tipo de la armónica que se tiró al suelo a tocar al final, un regalo. Una noche emocionante. Hugo Chávez (el bueno) al lado mío se reía y gozaba emocionado. Un abrazo a Hugo que tiene en su retina "the whole picture", the history of them all. Como dijo O'brien, si no te mata la vida, te matan malas canciones. Ahí está él, pues, vivito y coleando, vestido de negro como Johnny Cash, todavía rockeando. Grandes canciones que le agradecemos, a él, a Sepúlveda, a Larraín y Garcés (qepd).
PS: hay ejemplares de Machina gratis en Metales Pesados. Si se acabaron me escriben y le llevo más a Sergio Parra.
viernes, 9 de enero de 2009
Cristián Gómez escribe sobre Machina
Ojalá hubiera más críticos como Cristián dando cuenta de la poesía y la literatura chilena. Leer aquí
martes, 25 de noviembre de 2008
Machina se puede comprar en Buscalibros
lunes, 24 de noviembre de 2008
martes, 18 de noviembre de 2008
Poemas inéditos en La Siega
Otra cosa: hace poco fui a una charla/lectura de Antonio Cisneros con Zurita. Poca gente para escuchar al que - según mi opinión - es el mejor poeta hispanoamericano en la actualidad. Al final de la charla me acerqué a pedirle a Cisneros que firmara una antología que compré en Bs. Aires, que él recordó con cariño. Me agradeció mis torpes palabras de admiración, con un "Gracias, hijo". No fui capaz de pasarle una copia de Machina. El pudor fue más fuerte. Para la otra será. Me despidió afectuosamente con un "Chao, Sergio".
lunes, 3 de noviembre de 2008
miércoles, 22 de octubre de 2008
Selección de Machina en Lanzallamas
lunes, 12 de mayo de 2008
Bisama escribe sobre Machina
Domingo 11 de mayo de 2008
El Comelibros
Cabeza de máquina
Por Álvaro Bisama
Hay algo seductor en la idea de que el novelista o el escritor es un autómata en modo random de la lengua, alguien que recoge lo que está en el aire y lo trastorna para alienarlo, para volverlo único y original. Eso está en Macedonio o, mejor dicho, aquella idea que Piglia extrapoló de Macedonio: la literatura como una máquina que selecciona, permuta, hipertrofia, rescata o corrige el orden de las palabras del mundo. Ahí, la ficción es un artefacto cuyo sentido es construir un lenguaje falso, una parodia, una desviación de lo real. El poeta se vuelve robot. El novelista, un androide. El escritor, un cyborg que desea volverse humano, hablar como humano, unirse a lo humano.
Aquella idea no es tan disparatada. Dos de los mejores libros que se han publicado en Chile tienen que ver con ella. Con las máquinas. Así, mientras en El púgil Mike Wilson hace que en su novela de sci/fi los refrigeradores se pongan melancólicos en una ciudad histérica por el fin del mundo; en Machina, Sergio Coddou propone una poesía hecha de engranajes averiados que proyecta sobre el papel los espectros de la propia palabra.
A ambos los hermana el gusto por una literatura que se piensa en un canon psicótico, un arte que dispara imágenes que reinventan de modo recursivo otras imágenes. Aquella literatura proyecta la sensación de habitar un paisaje fragmentado. Escribir ahí, escribir desde ahí, es un remedio para soportar la misma desesperación que provoca el habitar ese espacio. Esa desesperación es urbana, ultramoderna y ominosa. Coddou y Wilson lo saben. Ambos encarnan el futuro de su propia lengua revuelta en el paisaje baldío del nuevo siglo. Dice Coddou: "Tell me the plot/ of this movie (...) Un motor/ que no mueve/ni es capaz de mover/ ninguna máquina/ El sueño del humo/ emana de los tubos de escape/ en el cementerio/ de automóviles". Dice Wilson: "Y si uno pudiera asomarse a esa ventana, vería que ese pulsar era, de hecho, la llama de un soplete que Art le aplicaba a la puerta de Hal, cuidadosamente fundiendo aberturas simétricas en el armazón de aluminio verde oliva. Hal no se quejaba de la cadencia de su cuerpo, aguantaba, solemne, aquel trasplante tan anticipado".
Hal, hay que decirlo, es el refrigerador parlante de la novela de Wilson, el signo más importante de la llegada del Apocalipsis citadino. Por su lado, a Coddou siempre le ha gustado eso, esa escatología desfigurada que es capaz de machacar y mutilar la cita para desesperar la tradición. Lo mismo que a Wilson: el surrealismo pop de sus imágenes proviene de la pesadilla colectiva que fue la ciencia ficción del siglo XX. En ambos (ojo: los dos libros aparecieron con días de diferencia), la literatura trabaja la alienación y la extrañeza, como si se dieran cuenta de que todo paisaje literario es falso o precario y está al borde del silencio.
No es tan inusual. Hace más de veinte años, y después de hablar la ciudad como una ficción paranoica, Gonzalo Millán concibió "Apocalipsis doméstico", un pequeño poema que prefigura sin querer los modos del fin del mundo que habitan Wilson y Coddou ahora. Tesis conspirativa: la literatura es una máquina en eterno loop. Dice Millán: "En el tablero del calendario/ están todos los días tarjados (...)/ En el refrigerador hay solamente/ una mitad de cebolla estreñida/ y una mamadera con leche agria (...) La estufa se apagó anoche/ después de consumir su combustible/ Cortaron el teléfono/ y pronto cortarán la luz / Quedan tres o cuatro ampolletas/ indemnes en toda la casa".
miércoles, 7 de mayo de 2008
Breve reseña a Machina en [KM Cero], suplemento universitario de Publimetro
Dj Poet
Imaginemos una pista de baile. Unos parlantes grandes. Una bola de espejos y un DJ animando al público. El DJ se llama Sergio Coddou y lo que suena, en ese momento, es Machina, su última obra, donde vuelve a mezclar pistas, poetas, cantantes, poesía y canciones. Y es en ese terreno donde mejor suena, porque sabe jugar con la intertextualidad, dejando que su discurso tome fuerza y forma a través de la cita textual y también de la cita escondida, mutada y puesta en otro escenario. En este segundo libro Coddou logra confirmar un estilo, donde la música y la poesía se mezclan en sus versos sin artificialidad. Al contrario, Coddou escribe/canta con naturalidad y logra juntar a Enrique Lihn con Patti Smith sin siquiera temblar. Y quizás en eso está el mayor logro de su estética: en entender que la música puede ser poesía y que la poesía puede ser música. Las fronteras están rotas, nos dice DJ Coddou mientras suenan "Violas eléctricas/ que no se detienen/ ni aunque la audiencia/tire sillas / escupa".
Diego Zúñiga.
miércoles, 30 de abril de 2008
Lanzamiento de Machina 24_04_08 en Bar Onaciu // Crí(p)tica de Gandolfo
Agradezco a todos los que fueron, que de seguro disfrutaron también del excelente vino Casa Tamaya y el cóctel increíble que hizo la Marisol.
Los que no pudieron ir, se lo perdieron. Espero muy pronto pasar el diaporama a DVD y pasárselo a quienes estén interesados en verlo y/o subirlo a youtube.
Les recuerdo que el libro está a la venta en Takk, Metales Pesados, Nueva Altamira, Ulises y (creo) Quimera. Vale $5000. También me lo pueden comprar directamente a mí (con dedicatoria), si me escriben al mail (menú a la derecha, al lado de foto de perfil). Despacho conversable.
Por otro lado, el domingo apareció una crítica a Machina en Revista de Libros del Mercurio. La hizo Pedro Gandolfo – a quien no conozco personalmente, respeto y encuentro una persona culta e inteligente – ex editor de Artes & Letras y columnista estable de la página editorial de El Mercurio. Agradezco que Gandolfo haya leído Machina (y más todavía que haya querido comentarlo) y que se haya tomado el trabajo de leer también Lyrics, pero no quedé conforme. Y no porque la crítica sea negativa o positiva. Obviamente Pedro Gandolfo está en todo su derecho de opinar lo que quiera del libro. Creo que el problema no está en qué es lo que quiso decir, sino que lo dijo de una manera que no se entiende bien. Se supone que una crítica o reseña está llamada a abrirle los ojos al potencial lector, a guiarlo, a evaluar, sopesar, catalogar, glosar.
Sinceramente, no sé qué quiso decir Pedro Gandolfo en la crítica. Puede que la alambicada redacción, que es patente en varios pasajes, colabore con la poca claridad y ambigüedad de la crítica. Es cierto que el reseñista captó algunas ideas que rondan el libro, como el tema del ajuste de cuentas con la memoria y el oficio poético, así como el abandono de la "musa", pero eso es muy poco para una reseña de casi cuatro mil caracteres, y creo que el libro es mucho más que eso. Como que todo queda dicho a medias, con fundamentos vagos y poca convicción. Deja mucho en el aire. Incluso, puede parecer como si la voluntad de Gandolfo de verdad fuera que no se entienda lo que dice. De hecho, no me queda claro si en el último párrafo se despacha una ironía o no (recuerden lo que dijo Schwartz: "Even paranoids have real enemies"). En fin, tal vez si entendiera qué quiso decir, cuál es el "abstract" de la crítica, el "mensaje" al lector, podría comentar mejor, pues hoy todo lo que puedo responder a esta reseña entra en el terreno de la conjetura. Y no me gusta hablar de lo que no entiendo bien. Espero que sus comentarios me ayuden a descifrar la crítica, que si tengo tiempo más adelante, comentaré frase por frase.
Aquí se las dejo, íntegra. Espero comentarios...
La máquina de la poesía (Revista de Libros, Domingo 27 de abril de 2008)
Máquina, obra artística, astucia, maquinación, son algunas de las facetas que se manifiestan en Machina, el reciente libro de Sergio Coddou. Así debemos entenderlo si el título del libro es correspondiente con la homóloga palabra latina "machina" y parece no haber otra salida puesto que uno de los rasgos más patentes de este poemario es su densa red de citas y referencias, explícitas y ocultas, a artistas y obras desde lo clásico hasta lo pop (de preferencia ingleses y en idioma inglés). En la portada, por ejemplo, además del título, se encuentra allí una obra visual que, en los créditos interiores, se atribuye a Bob Cobbing y es nombrada como "Are you children safe in the sea (detalle)". El epígrafe inicial -los hay frecuentemente a lo largo de todo el poema- señala, a su vez, "My bag is sinkin'n low and I do believe it's time", de Robbie Robertson. Este carácter atraviesa deliberadamente el texto y se cierra en el "Colapso en blanco. Breve epitafio en mi menor", en la cual la maquina poética parece (sólo parece) colapsar, vomitando citas y referencias (entre las que no faltan, por cierto, la alusión a Pound) mientras se imprime el poema y se escucha a Ted Berrigan: Words chosen randomly/ From a tired brain. El cerebro cansado es el de Berrigan y el del propio Coddou que confiesa "No tengo nada que decir pero lo estoy diciendo". Hay, pues, nítidamente, un estilo en Machina, un estilo que tiene un parentesco con el culteranismo barroco, tan sólo que lo que predomina aquí, con sus guiños, gestos y marcas, no es el mundo de la antigüedad, el uso de latinismos (los hay también) y las referencias mitológicas, sino que la atracción y el brillo irradian ahora de otro universo cultural con sus propios mitos y jergas.
